martes, 24 de agosto de 2010
Para aquéllos que formáis parte de mi vida...
Han sido 11 meses y medio de fiestas, risas, llantos, cafés, comidas y alguna que otra cena en la mensa, pizzas, kebabs, confesiones, Noches Murphys, viajes, largas horas hablando por teléfono (gracias Wind), bailes (si hace un año me llegan a decir que me iba a subir a una plataforma, me hubiera reído en la cara de quien lo hubiera dicho...), horas de compras en Repubblica o de tiendas...
Antes de venir, tenía miedo por lo que me iba a encontrar aquí. Y ahora tengo que admitir que me da un poco de miedo volver a una rutina en la que nunca he estado. Quiero decir: antes de venir mi vida era ir a clase, pero este año era mi último año, y ahora... empieza el resto de mi vida: trabajar, trabajar y más trabajar. Pero allí me esperan los que dejé, esos a los que dediqué uno de mis primeros posts. Lore (que viene a invadirme y a llevarme de vuelta), Luisito (te lo sigo llamando porque sé que te molesta), Isa (a pesar de que vayas a volver a irte, tendremos tiempo de unas cañas mientras me cuentas tus aventuras argentinas)... Y además, un par de invasores que, por aquél entonces apenas conocía, pero que ahora que vuelvo no se van a librar de mí tan fácilmente. Sí, Dani y Carlos, me refiero a vosotros... Y por supuesto, mi familia.
Sé que nunca, nunca, olvidaré este año. Ni a la gente que he conocido. De todos me llevo algo, hasta de los que desaparecieron de mi vida al segundo mes. Pero sobre todo, de los que han compartido mi día a día. Sarita y Estre (mis petardas favoritas de Turín, las dos que más tenían que soportarme), Camino, Andre, Jesús, Eva, Juanillo, Miguel... También los que aparecían en mi vida solo de cuándo en cuando: Conchi, Carmen, Cris, Dani, Espe y Alex, Giacomo, (Santi para los amigos), "mi amante"... O con los que empecé a juntarme tarde: Ruth, Sheila, Juana, María, Javichu... Y todos los que me dejo... Espero que todas estas amistades sigan manteniéndose en la distancia, y aunque sé que jamás será lo mismo, siempre nos quedará Turín...
viernes, 6 de agosto de 2010
Entrevista a mí misma, por ser erasmus (hecha por otros, claro)
martes, 27 de julio de 2010
cómo resumir casi dos meses... Primera parte
Madre mía, más de un mes sin escribir... Y se me olvidarán la mayoría de las cosas, pero bueno... voy a contaros de lo que me acuerdo...
La invasión de mis padres (a eso de principios de junio) nos llevó a Superga, Capuccini, Mole y Museo del Cine y, como novedad, Bardonecchia, con unos paisajes preciosos tanto de camino, como al llegar allí. Ya subiré fotos...
Después de eso, exámenes y despedidas. Partidos del mundial. El cumple de María y el desalojo de la fiesta por parte de los carabinieri, y la noche completada con un Alcatraz, un ver amanecer e ir a tomarnos un café para desayunar. En cuanto a exámenes, aprobé todas (acaso lo dudábais?), aunque aún tengo que ver qué convalido por qué...
Después de los exámenes, unos cuantos días después de terminar, me invadieron Cris y Carlos. Y como es lo más reciente que tengo, es donde más me extenderé.
Pensábamos irnos la misma noche que llegaron, pero entre unas cosas y otras, les convencí para irnos el lunes. Y es que entre esas cosas, quería ver la final del mundial en Turín. Así que después de recogerles y convencerles, fuimos a comer con Sara y Sergio (Topo para los amigos) una pizza gigante que me decepcionó bastante, a pesar de ser en la mordillo... Trajimos las cosas a casa y esa misma tarde estuvimos dando una vueltecilla por el centro, y por la noche bajamos al Valentino a tomar algo.
El viernes por la mañana nos fuimos a la Mole Cris y yo, Carlos prefirió quedarse en casa, y quedamos con él para comer. En la Mole... asusté niños (no puedo contaros cómo, es un secretillo entre Cris, yo y la cama redonda) y nos hicimos fotos de las nuestras, de esas que tanto echaba de menos... Habíamos quedado para comer también con Juanillo, Sara y Sergio, y les llevamos a la Pirámide a por unas calzone. Juan se fue a la biblio, y nosotros decidimos subir al monte de la Magdalena. De camino a coger el tram pasamos por las fuentes de Castello (en las que ya me había metido otro día con Andre) para refrescarnos. Pero ese día resultó haber huelga de transportes, vimos que pasaba un 15 y nos subimos a Superga. Durante la espera al bus también nos aprovechamos de la fuente que había al lado de la parada. Una vez que llegó, nos sentimos como la familia Simpson, y fuimos cantando "Viva nuestro conductor" (íbamos solos en el bus). Fue muy gracioso cuando el tío pasó de mí, y dio la vuelta en Superga, y nos tocó subir un cachito andando cuando por fin comprendió que queríamos bajarnos.
El sábado querían ir a Génova (no voy a negar que yo no quería volver a ir), pero se fue el tren y acabamos yendo a Ivrea... Que qué hay en Ivrea? Yo sabía que había un castillo, al que no pudimos entrar. Comimos en un parque, a Carlos le dio un chungo por el calor, y lo mejor del día fue cuando descubrimos la iglesia de detrás del castillo, donde Topo y yo robamos una hostia, Carlos y Sara se disfrazaron de monaguillos y Cris se confesó... (sí, lo sabemos, iremos al infierno)
La vuelta a Turín también fue accidentada. En Ivrea cruzamos la vía para coger el tren, un revisor nos vio y pretendía multarnos, nos pidió los dni y no se los quisimos dar, nos retuvo los billetes y nos obligó a bajarnos en la siguiente parada... Strombino, un pueblo en medio de la nada, por el que fuimos a dar una vuelta en busca de vida, y no la encontramos. Nos tocó esperar más de una hora para el siguiente tren a Chivasso. Cuando lo cogimos, vino otra revisora que nos pidió las tarjetas que acreditaban la tarifa de nuestros billetes (a mitad de precio) y al final conseguimos convencerla de que no sabíamos que teníamos que llevarla siempre (si la tuviéramos, claro). Y en Chivasso, temimos por qué nos pasaría. Pero no volvió a pasar nada, sólo el revisor que se parecía a Chayanne, que abría las puertas a patadas y que, aunque parecía un chulo playa, tenía cierto atractivo. Al llegar a Turín pasamos por el kebab, y nos fuimos a comérnoslo al Valentino. Como estábamos cansados y pretendíamos ir al día siguiente a la Venaria, nos fuimos a casa y a dormir.
La Venaria nos gustó ya desde el momento en que nos dieron paraguas de colores para pasear por los jardines. Y cuando nos acercamos hacia el globo y nos dijeron que podíamos subir... creo que fuimos los niños más felices de todo Turín. Montamos las tres chicas (tuvimos que meter tripa para que el globo subiera) y después Carlos y Sergio. Fue una experiencia genial, corta pero divertida (no todo el mundo puede decir que haya montado en globo). Después entramos al palacio, y en la sala larga decidimos que podíamos montar en bici, echar un partido y Sara y yo terminamos bailando un vals (aunque con música dentro de nuestras cabezas). A eso de las 7 y media salimos, porque teníamos que ir a ver el partido de la final, España-Holanda. Casi nos da un infarto ya en el bus, sobre todo Sergio, Cris y yo estábamos histéricos con que no llegábamos. Y para colmo, se montaron unos cuantos de la GTT, nos bajamos corriendo, uno de ellos nos dijo que no eran revisores, y volvimos a subir. Fue un canteo, pero nuestra excusa era que "habíamos salido a tomar el aire". Nos bajamos en Bertola, y yo me desorienté, pero cuando me encontré fuimos los 3 corriendo por Vía Roma y Cris casi se come la acera. Pero llegamos, y no nos habíamos perdido nada aún. Pasamos el partido entero al borde del infarto, y cuando Iniesta por fin marcó gol... Piazza San Carlo estalló en gritos de "Yo soy español, español, español". Me encontré con Elena y Jose, y fuimos todos juntos a las fuentes. Acabé bañándome con Jose en la del Po, luego busqué a estos y nos metimos en la de Dora, y luego nos fuimos todos para Castello. Donde por cierto, por descalzarme y correr, casi me mato. Pero ahora no estamos hablando de eso... Volvimos a casa a cambiarnos, darnos una ducha rápida y cenar algo, y nos fuimos a tomar algo al Murphys. Estos llegaron cuando ya nos íbamos, y nos despedimos...
El lunes lo aprovechamos para intentar cambiar los regalos de Cris, pero aquí no lo cambian. Preparamos maletas y fuimos a la Drogueria a despedirnos de esta gente. Tengo que reconocer que al despedirme de Camino y Andrea se me saltó la lagrimilla... Pero nos tuvimos que ir corriendo, porque el tren a Trieste salía a las 11 menos diez, y tampoco era plan de perderlo... Por un momento nos creímos que iríamos solos en el compartimento, pero fue entonces cuando llegó una familia completa, con perro incluido. Entre eso y una panda de niñatos que fueron todo el camino dando voces, lo de dormir fue un poco complicado...
Llegamos a Trieste a las 7 y media o por ahí, y fuimos a buscar dónde tomar algo para desayunar. Estuvimos hasta la 1 allí, viendo la ciudad, y cogimos el bus a Koper... Qué decepción de ciudad! Lo único que tiene es una plaza, y lo más emocionante fue cuando un tío nos llevó a la estación en coche... Cogimos un bus hasta Divaça y allí un tren a Ljubljana. Empezamos a odiar el país cuando, después de andar un buen trecho, encontramos el albergue en el que pensábamos dormir y el conserje nos dijo que estaba lleno, que si no teníamos reserva podíamos coger la puerta e irnos, no sin antes darnos la dirección de una residencia de estudiantes. Nos vimos durmiendo debajo del puente cuando el tío del sitio nos dijo que sólo había una habitación, pero era en la zona masculina. Cuando nos dijo que eran tres camas, que podíamos quedarnos, fuimos los más felices del mundo. Bueno, un poco más tarde, cuando nos habíamos dado una ducha (y cuando los chicos nos habían piropeado a Cris y a mí, en italiano, precisamente). Dormimos como bebés, y a la mañana siguiente nos daban el desayuno. Todo esto, sin saber cuánto nos iban a cobrar (al fin y al cabo, es la única noche que pagamos). Al salir de la residencia pasamos por un super, y mientras Carlos y yo comprábamos agua, Cris llamaba a Andrej, el tío que nos iba a alojar en su casa, para ver si nos dejaba dejar las maletas ya desde por la mañana en su casa, pero resultó que estaba trabajando. Así que lo dejamos en la consigna de la estación y nos fuimos a conocer la ciudad. Y la verdad es que nos encantó (al menos a mí). Subimos al castillo en el funicular, vimos el puente y como teníamos hambre al bajar del castillo nos metimos a un McDonalds y allí estuvimos, jugando con los juguetes de nuestros Happy Meal. Salimos y seguimos viendo la ciudad, y entre otras cosas, Coco aplastó una maqueta enorme… Descubrimos una fuente al lado de la catedral y nos dedicamos a refrescarnos ante la atenta mirada de unos cuantos eslovenos.
Terminamos de ver Ljubljana, y fuimos a la estación a buscar las cosas para ir a casa de Andrej. Nos costó un poco encontrarla, tuvimos que llamarle para que bajara a buscarnos, y cuando nos vio nos dio un abrazo de oso a los tres. Nos quedamos un poco pillaos cuando descubrimos que su casa era un apartamento de una residencia, que la habitación tenía dos camas, y que éramos nosotros tres, él y una pareja de húngaros. Al final, mientras me duchaba, Andrej les dijo que la parejita se iba donde una amiga suya, y él a la habitación de un amigo. Nosotros juntamos las dos camas y ahí dormimos los tres (ante la atenta mirada de un cono y una polla de plástico gigante, con las luces de navidad y unas esposas en un cajón). Cenamos todos juntos, los húngaros nos prepararon pasta y nosotros sacamos uno de los paquetes de jamón, y estuvimos haciendo juegos chorras durante un buen rato.
Estábamos a punto de meternos en la cama, cuando este hombre dijo que qué hacíamos en pijama, y nos llevó a un parque (con efecto de tripa natural después de dar un montón de vueltas) y luego a un sitio un poco extraño, en plan casa ocupa, con decoración bastante original. Nos “obligó” a subir a una casa-árbol, y ahí nos tuvo jugando a Verdad o Muerte, y ya volvimos a casa, y yo no sé si era cansancio o que hablaba de cosas muy extrañas, pero no le entendía nada.
miércoles, 23 de junio de 2010
Se abre la veda de las despedidas...
Porque a pesar de las veces que he querido volver a Madrid, aquí he conocido gente a la que no voy a olvidar. Y porque espero que no sea un adiós, sino un hasta luego.
Porque aquel día en el metro, cuando escuché hablar a un grupo de españoles, no pensé que unos meses después les cogería tanto cariño.
Porque a pesar de ser rivales, Jesús, te he cogido muchísimo cariño. Y como te he dicho en la bandera, nos quedan muchas juergas por vivir, en Madrid, en Valladolid y donde sea. Espero poder bajar a visitarte a Cádiz, aunque ya sabes que no puedo prometerte nada.
Gracias por estos meses. Gracias por tus frases-baño. Gracias por todas las veces que me has hecho reír. Y por las que nos quedan... Te echaré de menos.
martes, 8 de junio de 2010
Trozos grabados en Turín
domingo, 6 de junio de 2010
La invasión de Dani y Luis
Comimos un par de pizzas en la Mordillo, y nos fuimos a Castello, porque había un concierto, y de paso tomamos un helado de Grom y les presenté a esta gente. Les llevé a casa para que dejaran las cosas y descansaran un poco, y quisieron echarme, ocupar mi cama... Pero no les dejé! Antes de que se hiciera de noche del todo les subí al Monte Capuccino, y allí estuvimos haciendo fotos y Sara me llamó para convencerme de que "les preparara algo rico de cena y nos fuéramos de juerga". Así que les preparé unas tortillas churruscás (no era mi intención churruscarlas, pero es lo que salió). Y nos fuimos al noséquébar irlandés, Dani y yo nos tomamos un litro de Guiness a medias, y de allí nos fuimos un rato a Murazzi. No entramos en ningún sitio, y me intentaron tirar al Po. Nos volvimos prontillo a casa, porque el viernes habíamos pensado ir a Génova.
Madrugamos... Pero el tren se nos fue por 3 minutos, así que me dediqué a enseñarles las plazas, y un súper donde vendieran ron y cocacola de verdad, no esos del lidl... y volvimos a la estación, esta vez para coger bien el tren. En él nos dedicamos a dormir algo, a hacer crucigramas en italiano y a que me molestaran, básicamente. Llegamos a Génova sobre la 1, y vimos Piazza Ferrari, la catedral por fuera y una terracita donde sentarnos a comer unas focaccias. De vuelta a la catedral para verla por dentro nos compramos unos smoothies, y pasamos la tarde pateando la ciudad: vimos el puerto (enfrente del cual intuímos que vivía Marco, el de los dibujos animados). Paramos a tomarnos un granizado de café después de ver el Palacio Real, y seguimos por Vía Garibaldi y la casa donde nació (o eso dicen) Cristóbal Colón. Al lado de esta había un pozo al que intenté tirarme, pero no tenía demasiada profundidad...
Volvimos a la estación para coger el tren de vuelta a Turín, y cuando vimos un autobús con fotos de pingüinos (publicidad del acuario), los tres nos pusimos a hacer la foto... En el tren de vuelta también se dedicaron a molestarnos a Coco y a mí, y pasé medio viaje intentando convencer a la gente para que saliera, y la única con la que lo conseguí fue con Sara. Cuando llegamos a Turín pasamos por el kebab para coger algo de cenar, y se equivocó y me hizo uno con cebolla... Nos dimos una ducha, y en lo que yo me arreglaba llegó Sara. Aquí estuvimos los cuatro, bebiendo porque en la calle llovía, y haciendo un poco el tonto. A eso de las 4 y pico nos bajamos a Murazzi, y estaba bastante muerto, pero aún así lo pasamos bien. Al bajar yo quería subirme a la estatua de Garibaldi, pero Luis no me dejó, me dijo que a la vuelta. Dicho y hecho. Cuando nos echaron de Murazzi nos subimos Luis, Dani y yo, y Sara se quedó abajo para hacernos la foto. Nos subimos los cuatro a casa, y con el cansancio que tenía encima, me quedé dormida.
El sábado por la mañana nos despertamos no muy tarde, y después de un ataque psicopático en el que intenté matar a Sara con las cuerdas de tender la ropa, nos fuimos a Repubblica. Y por primera vez (creo), y sin que sirva de precedente, no compré absolutamente nada. Nos volvimos a casa a comer algo, descansamos un rato, y nos fuimos al Valentino. Les enseñé el castillo, el parque, y cuando estábamos llegando al borgo medieval, a Dani se le antojó coger una de esas bicis... condujimos diez minutos cada uno, y yo probé lo que es la "conducción temeraria", y Douglas (el amigo de Jesús que vino a mi cumple) también lo comprobó, ya que casi le atropello. Igual que al niño ese que se me puso en medio... En fin, fue divertido. A pesar de que me cargué la cadena y tuvieron que hacer labores mecánicas. Cuando la dejamos, les enseñé el borgo, y dimos la vuelta por el otro lado del río, donde estuvimos haciéndonos fotos. Y luego, en el puente de Umberto, donde Dani y yo nos planteamos tirarnos al Po, porque como rebotamos...
Fuimos a cenar unas piadinas, y les llevé al murphys, que estaba hasta arriba de gente porque era el 11 aniversario, y regalaban tubitos de luz. Ese día también nos fuimos prontito a casa, porque queríamos madrugar para ir a la Mole (y dar una sorpresa a Dani, que no sabía lo que hay dentro) y porque el domingo se tenían que ir.
Así que nos levantamos, recogieron sus cosas y allá que fuimos, después de que compraran chocolates varios para llevar de regalo. Lo primero que hicimos en la Mole fue subir, y fue una pena porque estaba algo nublado y no se veían los Alpes. Nos hicimos las fotos del "Yo estuve allí" y bajamos a ver el museo del cine. A Dani le encantó, e ir con él fue darme cuenta de que soy una inculta cinéfila, así que le tomaré la palabra en eso de los pases de cine cuando vuelva...
Cuando salimos del museo cogimos unas calzone y unas porciones de pizza y fuimos comiendo hacia Porta Nuova, donde casi llegando nos compramos una tarrina de helado. Pasamos de ir a ver Milán en 4 horas, a verlo en 15 minutos... Y a cantar "Per fare un tavolo ci vuole un legno" con Dani, en la piazza della Scala. Hubo un momento en el que creí que nos iban a echar alguna monedilla... Volvimos a Milano Centrale, me despedí de ellos malamente porque su bus se iba ya, y yo ya había perdido mi tren, así que me tocó esperar una hora, en la que me dediqué a marujear por teléfono con Estre y a leerme uno de los muuuuuchos libros que tengo que leer para los exámenes (de hecho, creo que fui leyendo uno para el examen de hoy, que podría haberme ahorrado, porque ni lo ha mencionado en ningún examen...)
Es posible que me haya dejado mucha información sin contar. Pero hace casi tres semanas de esto, y hoy mi cabeza está demasiado saturada. Otro día os contaré la invasión de mis papis, cuatro días después.
sábado, 22 de mayo de 2010
Nada como salir de tranquis...
jueves, 20 de mayo de 2010
El cumple de Sarita
viernes, 14 de mayo de 2010
Toga Party
lunes, 10 de mayo de 2010
Pingüinerías y Pingüinadas: El transporte en Italia
sábado, 8 de mayo de 2010
Viernes 30 de abril, botellón y Lapsus
jueves, 6 de mayo de 2010
Summer Party en la terraza del Palacete
miércoles, 5 de mayo de 2010
Una semanita pasada por agua...
El miércoles me invitó Camino a comer. Preparó pollo a la nata pero esta vez sin horno, y unas patatas fritas. Y estuvimos contándonos la vida y preparando la inauguración de la terraza del Palacete. Lo mejor de todo es que me tocó prepararla a mí sin comerlo ni beberlo, pero bueno, me lo pasé bastante bien robando sombrillitas para los sex on the beach e hinchando globos. Pensé que cuando volvíeramos no quedaría ninguno, pero me equivoqué. Nos fuimos al Zero, porque había una exposición de los erasmus de Bellas Artes, y fuimos a verla por Estre, y de paso aprovechamos para tomar el aperitivo, y nos inflamos a postres: unas tartaletas con nutella y fresas... Estre me acompañó a casa para cambiarme y coger la bebida (que por cierto, casi se me olvida, aunque no hubiera pasado nada), y fuimos a coger el 15 en la parada de enfrente del Zero, donde por cierto, no aparecía el nombre de la parada de De Gasperi y tuve que llamar a Camino toda preocupada... Llegamos y empezamos con los Sex on the beach, con las patatillas y con las fotos, y la verdad es que me lo pasé genial. A eso de las 4 nos bajamos Estre y yo pensando que pasaría el primer tram, pero no había, así que fuimos andando por las vías y vimos que el 12 nos dejaba en Porta Nuova, así que lo cogimos. Al llegar allí estaba lleno de fauna, así que dije a Estre que me quedaba con ella pero que nos fuéramos a otra parada, y eso hicimos. Al final las dos llegamos a casa sanas y salvas.
El jueves habíamos quedado para ir a ver la Sábana Santa. Fue gracioso que Camino no había hecho la reserva definitiva, y Giacomo solo tenía reserva para dos. Pero con decirles a los de la organización que éramos "sus amigos españoles, y que habíamos ido solo para verla" nos dieron la reserva de una tal Francesca, y entramos. Fueron 2 horas de espera, y total para verla durante 2 minutos. Y la verdad es que me esperaba algo más, no sé, está llena de rasguños, quemada... vamos, que no es algo que inspire confianza a la hora de arroparse... Después de eso fuimos a por un trozo de pizza y a comérnosla (bueno, cuando quisimos llegar ya no quedaba) en los Jardines Reales, y allí que nos echamos una siestecita al sol. Creo que esa fue la última vez que vimos el sol... Por la noche estaba invitada al cumple de Juana, pero había dormido 4 horas y la verdad es que lo que menos me apetecía era salir, así que me fui a casita.
El viernes por la mañana no hice nada. Por la tarde me fui a clase de Tecniche, después de pasar un rato intentando decidir entre esa y la de Cinema. En clase éramos 8, y fue lo de siempre, ver anuncios y luego algo de teoría. Volví a casa, hice la cena, me arreglé y había quedado con Eva a las 11 y media en el Lidl. Llegamos las dos a la vez, y a pesar de lo que habían dicho, de que a las 11 estarían allí, solo estaba Emanuele, un amigo de Jesús, y allí estuvimos esperando a que llegaran. Me bebí mis dos cervezas, y me había dado cuenta de que me había llevado la cámara pero sin tarjeta, así que me acompañó Sara a casa, cogimos mi otra cerveza y de paso nos decoramos el pelo con flores que cogimos en una plaza. Al ratillo de llegar entramos al Lapsus, y fue como cualquier otra noche en Lapsus, aunque nos fuimos un poco antes de que cerraran.
El sábado por la mañana me despertaron los de la manifestación del Primero de Mayo, así que me bajé a verla, a hacer fotos. Y sin duda lo mejor fue la parodia del Papa... Llamé a Camino para ir a Repubblica, y entre el lío de cambio de trayecto de los trams y demás, acabamos cogiendo el 15 en la parada del 16 de al lado de mi casa, y pensábamos que haría el trayecto del 16, pero nos acabó llevando hasta Regina Margherita, donde tuvimos que coger el 3 y en el que casi se pegan unos, aunque no entendimos bien por qué... Por fin llegamos a Repubblica, y nos dio la vena consumista. Aunque yo me siento orgullosa: por 12 euros compré un vestido de colegiala (lo sé, yo tampoco me lo creo), dos pares de medias y un pantalón corto... Y cuando íbamos a comprar algo de carne y estábamos viendo los zapatos, empezó a llover como si no costara. Cuando paró un poco fuimos a por la fruta, y volvió a empezar. Fue gracioso cuando nos refugiamos en el puesto de las alcachofas y pedimos a los del puesto de enfrente que nos pusieran unas berenjenas y unas patatas. Corrimos hasta la parada cargadas con las bolsas, y llegamos empapadas a casa. Preparé un poco de pasta para comer-merendar (eran cerca de las 6 de la tarde), y nos pusimos con el lambrusco y a probarnos todo lo que nos habíamos comprado... Y después, en pijama mientras se secaba su ropa, empezamos a enviar mensajes de voz por el msn a todo el mundo...
El domingo por la mañana tampoco hice nada, y por la tarde, como necesitaba despejarme, me fui a dar un paseo a pesar de la que estaba cayendo (esta vez sí llevé paraguas). Me encontré a Jesús y Andrea en Via Po, y después vino Sara, y me quedé con ellos mientras se tomaban un café y me contaban lo del Papa (porque el domingo estuvo aquí el Papa, y sí, preferí quedarme durmiendo antes que ir a verle). La verdad es que el paseo no tuvo el efecto que esperaba, y volví a casa con un poco de dolor de cabeza, así que no hice nada más en todo el día.
El lunes por la mañana pretendía ir a una clase nueva. Pero como diluviaba, opté por quedarme en la cama. A Linguaggio Televisivo sí que fui, aunque solo una hora, y después fuimos a tomar un café (bueno, yo no) y Camino y yo fuimos a por las sandalias al Pazzi Prezzi. Fue una completa depresión cuando no las tenían, y decidimos ir a otras tiendas. Al final lo único que cayó fueron unos pantalones cortos en el H&M, y después de salir de allí me vine para casa. Me puse a hacer un poco de ejercicio, a leer un rato, a cenar y a ver capítulos de Friends.
El martes por la mañana volvió a pasarme lo mismo con la clase de Nuovi Media. A las 2 tenía otra, y tampoco pensaba ir con la que estaba cayendo, pero hice caso a mi angelito y allá que fui. Menos mal, porque si llego a ir hoy hubiera sido para nada... Cuando salí me fui a por una calzone, porque no había comido, y a comprar al Lidl. Y más de lo mismo: un poco de ejercicio, leer, cenar y ver capítulos de Friends.
Y hoy... bueno, hoy también llovía, tampoco he ido. Pero he aprovechado el día resumiendo el libro de Visiva. Intento adelantar todo lo posible para no tener que hacer nada cuando tenga invasiones, que será a finales de mayo y principios de junio. Así que esa es la excusa que os doy para no actualizar esto tan a menudo como me gustaría. Ya sabéis, lo primero es lo primero...
lunes, 19 de abril de 2010
Mi sveglio la mattina, faccio colazione, apro la finestra e c'è il sole!!!
Esta mañana me he levantado, poco nerviosa para lo que suelo ser yo antes de un examen (ya ha ido cambiando a lo largo de la mañana), y será el sol, pero hoy soy la mujer más feliz del mundo. Creo que también habrá influido que por los nervios el profe me haya dicho que no podía ponerme mucho, y me haya plantado un 23 (algo así como un 7 y pico). O haber estado tomando un capuccino con cacao en una terraza. O haber estado tirada en el Valentino leyendo las historietas de otro de mis profes, que para un libro interesante que nos mandan... El caso es que soy feliz, que eso es lo importante, ¿no?
jueves, 15 de abril de 2010
Porque Turín todavía me sorprende...
Prometo que tengo ganas de actualizar. Pero como ya os he dicho, el lunes tengo un examen y el miércoles otro. Tengo que subir las fotos de Cuneo y Savigliano, de nuestras juergas (que ya tengo mi cargador para poder llevar la cámara a las juergas) y contar alguna cosilla más. Pero lo haré cuando tenga tiempo y ruben me lo permita...
jueves, 1 de abril de 2010
Operación Torrija!!!
jueves, 25 de marzo de 2010
Volviendo a vivir la vita torinesa!!!
Algunos días he ido a la mensa, alguno que otro también he ido a clase (intento ser responsable, lo prometo, pero bueno, puedo decir en mi defensa que es porque algunas noches me quedo hasta tarde leyendo los libros de clase y cualquiera se levanta para llegar a clase a las 8 de la mañana...)
Pero sin duda, he descubierto que las "noches Lapsus" son las mejores. Son las mejores juergas, de esas que dices "sólo salgo un rato, volveré pronto a casa". Y por supuesto que vuelves pronto, a eso de las seis de la mañana... Eso pasó el viernes pasado, y mira que la noche empezó mal... Os cuento: habíamos quedado para hacer botellón en la plaza de la biblioteca nacional, aprovechando el buen tiempo que hacía. Yo iba tan feliz con mis dos cervezas, y por el camino la bolsa se rompió, y vi cómo una de las cervezas se estampaba contra el suelo, no resistiendo el golpe... Fue duro llegar al botellón con solo una cerveza, y me tocó ir hasta la pizzería a por otra, y de paso, a por una porción de pizza... Y a eso de las, bueno, en realidad no sé qué hora sería, nos metimos al Lapsus, ese gran antro... Y allí estuve bailando y demás, hasta que nos echaron...
El sábado por la mañana, cuando me desperté, vi qué podía comer y llamé a Sarita para ver si se venía a Repubblica, y allí aproveché para comprar fruta, porque no tenía nada. Vinimos a casa a dejar las cosas y nos fuimos a tomar el aperitivo con Juan y sus primas, pero al final el Obelix estaba tan hasta arriba que terminamos cenando en un restaurante, que por cierto, no tenía nada que envidiar a las pizzas de cualquier otro sitio, y de allí nos fuimos a la Drogheria a tomar un cóctel: un martini cioccolato por el que me clavaron 6 eurazos. A eso de las 12 yo estaba que me caía, así que Sara y Camino me acompañaron a casa y a que Sara cogiera sus cosas. Me puse a ver un capítulo de alguna serie y a hablar con Carlos por el chat de tuenti, y me quedé dormida... A las 4 me desperté y apagué el portátil, y me volví a dormir...
El domingo aproveché el día.Recuperé sueño perdido, estuve leyendo y salí a correr por el Valentino, y me sorprendí a mí misma de mi aguante... Pero fue uno de esos días antisocial en los que no vi a nadie.
El lunes mi intención era haber ido a clase de visiva, pero como ya he dicho, ¿a quién se le ocurre poner una clase un lunes a las 8 de la mañana? Así que me levanté, comí algo y me fui a Linguaggio Televisivo, y nos fuimos una hora antes porque no había quién se concentrara... Y de allí, a tomar un café en donde yo no tomé nada, y a casa.
El martes tampoco me levanté para ir a clase, porque el despertador no sonó, o sonó pero no lo oí. También salí a correr, y me volví a sorprender, y por la noche habíamos quedado para un aperitivo de despedida en casa de Alex y Espe. Entendí que vivían en Vía Goito, y allí que me fui andando, con una bolsa llena de huevos rellenos, y cuando llegué vi que el número que supuestamente era el suyo no existía, así que les llamé y no me lo cogieron, pero como sabía que Eva ya estaba allí, la llamé a ella. Resulta que era en Via Giotto, así que me fui hacia Madama Cristina a coger el 18, y mientras iba contando las novedades de la semana a Estre, que acababa de volver. Cuando llegué estaba allí casi todo el mundo, y vi que había dos fotos de cada uno pegadas por las paredes. Con ellas estuvimos jugando al Quién es quién (no sin preguntas malvadas) y luego cogimos papelitos para ver a quiénes les teníamos que dedicar nuestras fotos. A mí me tocó dedicarles a Andre y a Darío, y a mí me dedicaron Andre y Miguel (me llevé la foto más cotizada de la noche). Estuvimos cenando, marujeando entre Camino y yo (tenemos una conversación a medias) y la mitad se fueron. Nos quedamos Andre, Espe y Alex (que para eso era su casa), Jesús, Sara y yo y después de otro de esos cócteles de Jesús que subían bastante, nos fuimos andando hacia el XO. Al llegar allí, la única que se dio cuenta de que estaba cerrado fue Espe, Sara y yo íbamos tan decididas, y los demás se habían quedado atrás. Así que nos fuimos al Giancarlo (no sin pretender robar unas cuantas sillas en Vittorio Veneto) y allí aguanté 15 minutos, me agobiaba bastante el ambiente (eso de no poder ni moverme y de llevarme empujones por todos lados todavía no es lo mío) así que me crucé la calle y me subí a casa. Eso fue a las 3 y media, y obviamente el miércoles tampoco me levanté... Sólo para ir a la mensa (me engañó Sara), y así fue como formé parte del Comité Organizador de la I Maratón Etílica Torino 2010, que estaba prevista para esta noche pero que las inclemencias meteorológicas han hecho que pospongamos. Estuvimos organizando todo entre Dani, Miguel, Sara y yo, y en eso me llamó Estre que tenía un descanso de clase, así que me fui a verla y a contarla las novedades que no se podían contar por teléfono, porque quería ver su reacción... Y de la cafetería de la Academia me vine a casa a leer, aunque lo que realmente hice fue echarme una siestecilla...
Y esta mañana prometo que mi intención era haber ido a Web Design, pero he visto el día de perros que hacía y me he quedado en la cama. Hasta que ha vuelto a llamarme Sara para convencerme otra vez de ir a la mensa, y allá que hemos ido, con su carro de la compra naranja fosforito (para ir a por las provisiones para la maratón) aunque hemos tenido que deliberar, y decidir que lo mejor era posponer el evento hasta nueva orden. Y mientras tomábamos un café (ay, los marocchinos, qué vicio...) y esperábamos a que vinieran Carmen y Cris nos contábamos nuestras vidas e intentábamos arreglar el mundo. Cuando han llegado ellas, hemos sido lo que más se oía en la cafetería de Via Verdi con nuestras risas escandalosas (hablando del "hombre desnudo", de los conjuntos y de otras cosas por el estilo) y nos hemos ido al Lidl, donde nos hemos encontrado a un hombre bastante extraño que nos ha empezado a guiñar el ojo y a hablar en español raro... Sara me ha acompañado hasta casa, he subido las cosas, he publicado la nueva deliberación en Tuenti y me he bajado al Crai a por unas cervezas. Y ahora he hablado con mi padre, con Estre, con Carlos, con Espe y con Lore, y voy a darme una ducha y a arreglarme para esta noche, que hemos quedado en casa de Espe para ir luego a Chalet. A ver qué tal se da...
martes, 9 de marzo de 2010
Sin tiempo...
El caso es que mi vida no ha sido demasiado intensa estas últimas semanas. Algunos días ni he salido (como este sábado, o el jueves que dije no a Chalet). Y los días que he salido... bueno, ha habido de todo. Creo que el mejor fue hace tres semanas, cuando Estre, Carmen y Cris estuvieron en casa, yo me di un baño de cerveza, nos colocamos con el incienso de maría y vi cómo se me escapaba un objetivo... Estuvimos un rato en el Club 21 (del que por cierto, soy rrpp, y gracias al cual soy, de momento, 40 euros menos pobre) y después nos fuimos al Lapsus. Y cuando me despedí de ellas y volvía a casa, vi que el tío que había estado rondándome toda la noche se acercaba corriendo hacia mí, yo acojonada a pesar de que me dijo "No tengas miedo, no soy peligroso" (me quedo más tranquila), se me presentó, me dio su tarjeta de visita para que le llamara si quería, y se fue. Llamé a Estre para contárselo, y nos estuvimos riendo de él toda la semana. Al día siguiente fui a Repubblica, y por la noche habíamos quedado en el Palacete. Cuando Estre y yo íbamos hacia allí, el tram volvió a quedarse parado, y nos dio la risa recordando que unas semanas antes estuvimos casi media hora esperando a que retomara la marcha. Esta vez no pasó lo mismo, llegamos rápido (no sin pasarnos de parada), estuvimos bebiendo un rato y cogimos taxis para ir a casa de Irma. Aquéllo no fue como esperábamos, fuimos a Lapsus a pesar de que era sábado, nos aburrimos y... bueno, dejémoslo ahí: la noche no fue como esperábamos, y terminamos en la buhardilla Sarita, Estre, Jesús y yo con frases tan grandes como "Yo no recuerdo que para ir a Murazzi hubiera que subir tantas escaleras".
El miércoles de esa misma semana tuvimos Sara y yo una noche Murphys en la que se nos acoplaron unos italianos a los que conseguimos sacar una cerveza a medias, y que se empeñaron en montarnos una fiesta para el viernes a la que al final no nos presentamos. En cambio, estuvimos en la despedida de Lucía y terminamos en Lapsus (cómo no). Y allí... bueno, aquéllo fue un poco desmadre. Y cuando nos íbamos a ir, Sara y yo nos sentamos un rato enfrente de la puerta, y fue surrealista: vi que el "hacedor de pelis" (también conocido como el de la tarjeta de visita, el film-maker o el moviemaker) se nos acercaba, me saludó, me dio una flor hecha con una servilleta, un lazo o algo de tela, se dio la vuelta y se fue...
El sábado volvimos al Palacete, y de allí nos fuimos al XO y como estaba muerto, al Alcatraz. Y hablamos de la fiesta de disfraces. Y es que el martes de esa misma semana montaron Sara y Andre una fiesta de disfraces en el Palacete, y en honor a Lore me disfracé de cavernícola, después de haberme fabricado un hueso que ahora forma parte de mi puerta-museo de los recuerdos. Y por primera vez en mucho tiempo, esa noche no perdimos el último tram. Terminamos en el XO otra vez, y para ser martes, estaba bastante muerto... Así que me fui prontito a casa. (Quien dice prontito dice llegar a las 3.30)
Esa misma tarde, gracias al día espléndido que hacía, estuvimos en el Valentino en manga corta. Una pequeña alegría, ya que el miércoles hizo muchísimo frío, el jueves estuvo todo el día diluviando y el domingo volvieron las nieves (de hecho, hace un rato ha nevado).
Pero eso no nos libró de salir el viernes. Como os he dicho, soy rrpp del Club 21 y engañé a la gente para ir. Y gracias a eso soy un poco menos pobre. Y el sábado todo lo que salí fue a cenar al kebab y el ratillo que estuvieron Estre y su amiga Raquel bebiendo en casa.
Y aparte de todas estas juergas, no he hecho mucho más estos días: ir a la cafetería de Bellas Artes engañada por Estre, reviciarme a los marrochinos (café con nutella), comprarme un vestido y una falda monísimos que están esperando tiempos mejores para estrenarlos, y hoy preparar la maleta porque mañana a estas horas estaré metida en un avión rumbo a Estocolmo. Temo el frío, ya que intuyo que estoy pillando algo, pero también intuyo que van a ser unos días geniales en los que me lo voy a pasar de puta madre. Y esta vez sí que llevo mi cámara, así que tendréis noticias (y fotos) mías.
sábado, 27 de febrero de 2010
Pingüinerías y Pingüinadas: a lo que nos vemos obligados los erasmus para sobrevivir...
http://hayalguienahi-radioritmo.blogspot.com/2010/02/programa-82-26-de-febrero-de-2010.html