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jueves, 1 de abril de 2010

Operación Torrija!!!

Que no haya vuelto a casa por Semana Santa no significa que me tenga que quedar sin comer las tan deliciosas torrijas que por estas fechas engulle todo el mundo. Así que le pedí la receta a mi madre y, aunque no igual, casi casi me han salido como a ella. De momento sólo he probado las de vino (las de los tuppers) y por un momento me he trasladado a las semanas santas de mi infancia, cuando me hinchaba a torrijas de estas en el pueblo. Luego probaré las de leche (las del plato).

jueves, 11 de febrero de 2010

Retomando...

Entre exámenes y desganas varias, llevo prácticamente desde que volví sin actualizar el blog. Tampoco es que me hayan pasado demasiadas cosas, así que os contaré las más interesantes, y de las que me acuerde...

Lo primero, es que mi cargador de la cámara pequeña ha desaparecido, así que para las fotos de las juergas dependo de que los demás me las pasen. También de las fotos del tour que vamos a montarnos este fin de semana por Verona, Venecia y Padua... Su búsqueda ha hecho que mueva muebles, levante el colchón, y hasta que barra por debajo de la cama por si estaba camuflado entre las pelusas. Nada dio resultado...

Desde que volví sólo he salido un par de días de juerga, el primero hace dos sábados, cuando la mitad tiramos para un lado y la otra mitad para otro (¿pues no pretendían cobrarnos la salida en el millionaire, el sitio más snob y pijo de Turín?) después de haber estado en casa de Camino, Sara y Andrea. A la que por cierto, para llegar, Estre y yo sufrimos un pequeño suplicio: un listo había aparcado su coche en medio de la vía del 16, y la grúa tardó media hora en llevárselo. Después de todo aquéllo, perdimos el último 15 para irnos al centro, y tuvimos que pedir taxis. Y Sara, Andre, Estrella y yo tuvimos que ir del millionaire al murazzi andando. Y al llegar, nos encontramos con dos albanos viejunos que se nos acoplaron: Elvis, "como Elvis Presley", y "Me importa un" Bledi.

El martes pasado tuvimos el examen de arte. Si se le puede llamar examen... Lo importante: tengo un 27. Y el viernes, el de Racismo, para el que estaba de los nervios (incluso a punto de llorar) para que al final fuera un examen conjunto: "Hablemos del racismo en España". Nota: un 26.

Y para celebrar que ese fue mi último examen, Sara, Estrella y yo estuvimos en mi casa bebiendo y luego nos fuimos al Lapsus con Cris y su novio. Fue uno de los mejores momentos, hacía tiempo que no me reía tanto, y cayeron varias fotos-buhardilla en potencia...

Otra cosa que ha pasado en estas dos semanas es que me he dedicado a comprar billetes de tren impulsivamente. Para el viaje de este fin de semana.

Poco más he hecho. Ir casi todos los días a la mensa y a nuestras largas sobremesas de café. Y aprovechar el buen día que hizo el domingo para subirme al monte de los capuccini a hacer fotos de día (las dos veces que había subido, era de noche). Y allí descubrí lo que hay detrás de mi casa...

Algunas de las cosas interesantes que he hecho durante estas dos semanas seguro que se me olvidan. Pero mi memoria no está como debería, ya sabéis, demasiado tiempo estudiando...

Mi edificio es el tercero, entre los dos altos...

martes, 8 de septiembre de 2009

Definitivamente: tengo casa

Después de haber pensado durante meses que tendría que terminar viviendo debajo de un puente del río Po, ya que me he tirado buscando un piso desde abril, y sin encontrar nada... tengo casa.

Y es que han sido muchas decepciones, muchas que podían haber sido pero que por unas cosas o por otras no fueron: malos barrios, caseros que no querían estudiantes extranjeros... Sí, sí, esas cosas pasan.

Pero definitivamente: tengo la buhardilla. Va a ser muy gracioso no tener dónde dormir la segunda semana, porque en el albergue no me dejaron reservar más de siete días. Y yo tenía la esperanza de que la buhardilla se quedara libre antes, pero no. Buscaré otro sitio, que no me apetece dormir en la calle.

También va a ser muy gracioso subir los cuatro pisos sin ascensor de mi nuevo edificio con la maleta, el portátil, la mochila...

También va a ser muy gracioso tener que comprar absolutamente de todo, ya que en la casa no hay ni una triste cacerola, y ha esperado a hoy para decírmelo. Pero bueno, creo que sobreviviré. Creo que lo peor serán las dos primeras semanas. Que una vez esté en "mi casa", todo será mucho mejor. Más fácil. Y ya podrá empezar a venir a verme gente. Ahí lo dejo.