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martes, 24 de agosto de 2010

Para aquéllos que formáis parte de mi vida...

Cuando a eso de octubre me dijeron que la vida erasmus también termina, no quería creérmelo. Pero es verdad. Vale que durante agosto, a pesar de haber seguido viviendo en Turín, ya no he tenido una considerada "vida erasmus". Pero ahora se acaba también lo de vivir en esta gran ciudad que, aunque en verano hay que admitir que está un poco muerta, el resto del año ha conseguido enamorarme.

Han sido 11 meses y medio de fiestas, risas, llantos, cafés, comidas y alguna que otra cena en la mensa, pizzas, kebabs, confesiones, Noches Murphys, viajes, largas horas hablando por teléfono (gracias Wind), bailes (si hace un año me llegan a decir que me iba a subir a una plataforma, me hubiera reído en la cara de quien lo hubiera dicho...), horas de compras en Repubblica o de tiendas...

Antes de venir, tenía miedo por lo que me iba a encontrar aquí. Y ahora tengo que admitir que me da un poco de miedo volver a una rutina en la que nunca he estado. Quiero decir: antes de venir mi vida era ir a clase, pero este año era mi último año, y ahora... empieza el resto de mi vida: trabajar, trabajar y más trabajar. Pero allí me esperan los que dejé, esos a los que dediqué uno de mis primeros posts. Lore (que viene a invadirme y a llevarme de vuelta), Luisito (te lo sigo llamando porque sé que te molesta), Isa (a pesar de que vayas a volver a irte, tendremos tiempo de unas cañas mientras me cuentas tus aventuras argentinas)... Y además, un par de invasores que, por aquél entonces apenas conocía, pero que ahora que vuelvo no se van a librar de mí tan fácilmente. Sí, Dani y Carlos, me refiero a vosotros... Y por supuesto, mi familia.

Sé que nunca, nunca, olvidaré este año. Ni a la gente que he conocido. De todos me llevo algo, hasta de los que desaparecieron de mi vida al segundo mes. Pero sobre todo, de los que han compartido mi día a día. Sarita y Estre (mis petardas favoritas de Turín, las dos que más tenían que soportarme), Camino, Andre, Jesús, Eva, Juanillo, Miguel... También los que aparecían en mi vida solo de cuándo en cuando: Conchi, Carmen, Cris, Dani, Espe y Alex, Giacomo, (Santi para los amigos), "mi amante"... O con los que empecé a juntarme tarde: Ruth, Sheila, Juana, María, Javichu... Y todos los que me dejo... Espero que todas estas amistades sigan manteniéndose en la distancia, y aunque sé que jamás será lo mismo, siempre nos quedará Turín...

miércoles, 23 de junio de 2010

Se abre la veda de las despedidas...

Debería estar estudiando, por el simple detalle de que mañana tengo dos exámenes y aún no sé de qué van los apuntes, pero de camino de vuelta a casa me ha asaltado la necesidad de escribir. Porque la veda de las despedidas se ha abierto ya, y aunque todos sabíamos que el erasmus tiene un final, no pensábamos que llegaría tan rápido.

Porque a pesar de las veces que he querido volver a Madrid, aquí he conocido gente a la que no voy a olvidar. Y porque espero que no sea un adiós, sino un hasta luego.

Porque aquel día en el metro, cuando escuché hablar a un grupo de españoles, no pensé que unos meses después les cogería tanto cariño.

Porque a pesar de ser rivales, Jesús, te he cogido muchísimo cariño. Y como te he dicho en la bandera, nos quedan muchas juergas por vivir, en Madrid, en Valladolid y donde sea. Espero poder bajar a visitarte a Cádiz, aunque ya sabes que no puedo prometerte nada.

Gracias por estos meses. Gracias por tus frases-baño. Gracias por todas las veces que me has hecho reír. Y por las que nos quedan... Te echaré de menos.

domingo, 6 de junio de 2010

La invasión de Dani y Luis

Dos findes seguidos con invasiones. El 27 de junio, con sorpresa incluída. A pesar de las filtraciones, llegué a creerme que Luis no vendría. Me dio un poco de rabia que por culpa de los controladores franceses el vuelo saliera de Madrid a la hora que tendría que haber llegado a Turín, pero al fin, llegaron. Llegué un poco tarde a buscar a Dani, porque no sabía exactamente dónde estaba la estación. Cuando ya le iba a decir de tirar para el centro a comer algo (eran las 6 de la tarde y yo estaba sin comer por esperarle), se fue corriendo (y yo pensando qué estaba haciendo) y volvió con Luis, diciéndome que casi se le olvida en el tren. Y como al momento empezó a meterse conmigo, le dije que ya podía volverse a Madrid...

Comimos un par de pizzas en la Mordillo, y nos fuimos a Castello, porque había un concierto, y de paso tomamos un helado de Grom y les presenté a esta gente. Les llevé a casa para que dejaran las cosas y descansaran un poco, y quisieron echarme, ocupar mi cama... Pero no les dejé! Antes de que se hiciera de noche del todo les subí al Monte Capuccino, y allí estuvimos haciendo fotos y Sara me llamó para convencerme de que "les preparara algo rico de cena y nos fuéramos de juerga". Así que les preparé unas tortillas churruscás (no era mi intención churruscarlas, pero es lo que salió). Y nos fuimos al noséquébar irlandés, Dani y yo nos tomamos un litro de Guiness a medias, y de allí nos fuimos un rato a Murazzi. No entramos en ningún sitio, y me intentaron tirar al Po. Nos volvimos prontillo a casa, porque el viernes habíamos pensado ir a Génova.

Madrugamos... Pero el tren se nos fue por 3 minutos, así que me dediqué a enseñarles las plazas, y un súper donde vendieran ron y cocacola de verdad, no esos del lidl... y volvimos a la estación, esta vez para coger bien el tren. En él nos dedicamos a dormir algo, a hacer crucigramas en italiano y a que me molestaran, básicamente. Llegamos a Génova sobre la 1, y vimos Piazza Ferrari, la catedral por fuera y una terracita donde sentarnos a comer unas focaccias. De vuelta a la catedral para verla por dentro nos compramos unos smoothies, y pasamos la tarde pateando la ciudad: vimos el puerto (enfrente del cual intuímos que vivía Marco, el de los dibujos animados). Paramos a tomarnos un granizado de café después de ver el Palacio Real, y seguimos por Vía Garibaldi y la casa donde nació (o eso dicen) Cristóbal Colón. Al lado de esta había un pozo al que intenté tirarme, pero no tenía demasiada profundidad...

Volvimos a la estación para coger el tren de vuelta a Turín, y cuando vimos un autobús con fotos de pingüinos (publicidad del acuario), los tres nos pusimos a hacer la foto... En el tren de vuelta también se dedicaron a molestarnos a Coco y a mí, y pasé medio viaje intentando convencer a la gente para que saliera, y la única con la que lo conseguí fue con Sara. Cuando llegamos a Turín pasamos por el kebab para coger algo de cenar, y se equivocó y me hizo uno con cebolla... Nos dimos una ducha, y en lo que yo me arreglaba llegó Sara. Aquí estuvimos los cuatro, bebiendo porque en la calle llovía, y haciendo un poco el tonto. A eso de las 4 y pico nos bajamos a Murazzi, y estaba bastante muerto, pero aún así lo pasamos bien. Al bajar yo quería subirme a la estatua de Garibaldi, pero Luis no me dejó, me dijo que a la vuelta. Dicho y hecho. Cuando nos echaron de Murazzi nos subimos Luis, Dani y yo, y Sara se quedó abajo para hacernos la foto. Nos subimos los cuatro a casa, y con el cansancio que tenía encima, me quedé dormida.

El sábado por la mañana nos despertamos no muy tarde, y después de un ataque psicopático en el que intenté matar a Sara con las cuerdas de tender la ropa, nos fuimos a Repubblica. Y por primera vez (creo), y sin que sirva de precedente, no compré absolutamente nada. Nos volvimos a casa a comer algo, descansamos un rato, y nos fuimos al Valentino. Les enseñé el castillo, el parque, y cuando estábamos llegando al borgo medieval, a Dani se le antojó coger una de esas bicis... condujimos diez minutos cada uno, y yo probé lo que es la "conducción temeraria", y Douglas (el amigo de Jesús que vino a mi cumple) también lo comprobó, ya que casi le atropello. Igual que al niño ese que se me puso en medio... En fin, fue divertido. A pesar de que me cargué la cadena y tuvieron que hacer labores mecánicas. Cuando la dejamos, les enseñé el borgo, y dimos la vuelta por el otro lado del río, donde estuvimos haciéndonos fotos. Y luego, en el puente de Umberto, donde Dani y yo nos planteamos tirarnos al Po, porque como rebotamos...

Fuimos a cenar unas piadinas, y les llevé al murphys, que estaba hasta arriba de gente porque era el 11 aniversario, y regalaban tubitos de luz. Ese día también nos fuimos prontito a casa, porque queríamos madrugar para ir a la Mole (y dar una sorpresa a Dani, que no sabía lo que hay dentro) y porque el domingo se tenían que ir.

Así que nos levantamos, recogieron sus cosas y allá que fuimos, después de que compraran chocolates varios para llevar de regalo. Lo primero que hicimos en la Mole fue subir, y fue una pena porque estaba algo nublado y no se veían los Alpes. Nos hicimos las fotos del "Yo estuve allí" y bajamos a ver el museo del cine. A Dani le encantó, e ir con él fue darme cuenta de que soy una inculta cinéfila, así que le tomaré la palabra en eso de los pases de cine cuando vuelva...

Cuando salimos del museo cogimos unas calzone y unas porciones de pizza y fuimos comiendo hacia Porta Nuova, donde casi llegando nos compramos una tarrina de helado. Pasamos de ir a ver Milán en 4 horas, a verlo en 15 minutos... Y a cantar "Per fare un tavolo ci vuole un legno" con Dani, en la piazza della Scala. Hubo un momento en el que creí que nos iban a echar alguna monedilla... Volvimos a Milano Centrale, me despedí de ellos malamente porque su bus se iba ya, y yo ya había perdido mi tren, así que me tocó esperar una hora, en la que me dediqué a marujear por teléfono con Estre y a leerme uno de los muuuuuchos libros que tengo que leer para los exámenes (de hecho, creo que fui leyendo uno para el examen de hoy, que podría haberme ahorrado, porque ni lo ha mencionado en ningún examen...)

Es posible que me haya dejado mucha información sin contar. Pero hace casi tres semanas de esto, y hoy mi cabeza está demasiado saturada. Otro día os contaré la invasión de mis papis, cuatro días después.

martes, 27 de abril de 2010

Con las pilas bien cargadas (con fotos abajo)

El 3 de marzo compré billetes para irme a Madrid, y sólo se lo conté a tres personas: mis hermanos y Luis. A todos los demás quería darles una sorpresa. Y aunque casi no puedo ir por culpa de la nube de ceniza, al final mi vuelo fue el primero que salió. Llegué a Barajas a las 16.30 del jueves. Y una hora después llegó mi hermano Rober con Noe y Pau, mis sobrinas. El abrazo que me dieron fue increíble. Iba con miedo a que pasara como en navidades, que no se acordaran de mí y no me hicieran caso, pero eso no pasó esta vez. Fui todo el camino escuchándolas cantar y viéndolas bailar, se sabían todas las canciones!

Me dejaron en casa, y mientras venía la gente me puse a ver la tele. Fue muy graciosa la cara de mi padre cuando entró, refunfuñando creyendo que alguien se había dejado la tele puesta, y me vio ahí. Le dije "hola" y no reaccionaba, así que me levanté para darle uno de esos abrazos que tanto necesitaba. Tardó un rato en creérselo, y dice que hasta se planteó salir y volver a entrar para ver si era verdad. Mi abuelo tampoco se lo creía mucho...


El siguiente en llegar fue mi hermano Oscar. Igual. Le di un abrazo enorme, y me puse a ver el partido del Atleti con él hasta que mi padre me dio un toque. Era el aviso para esconderme y dar la sorpresa a mi madre. Cuando me avisaron salí y fui hasta la cocina: "hola mamá, ¿qué hay de cena? Más abrazos y más preguntarme qué hacía allí. Y sin saberlo, me hizo lo que más me apetecía de cenar: croquetas.

Hablando con Lore por msn tuve que disimular, y lo mismo con Carlos por tuenti. Decirles que llevaba todo el día leyéndome el libro de visiva para presentarme al examen del viernes, y que por eso me iba a dormir pronto, porque estaba reventada. Sólo la mitad de lo que les contaba era verdad...


El viernes por la mañana fui con mi madre a la compra, y a cortarme el pelo. También subí a ver a mi vecina Pauli. Por la tarde pretendía haber ido a ver a mi abuela antes de irme a la radio, pero no cuajó el plan. A cambio, me fui a ver a mi tía, y me tiré un buen rato hablando con mi prima Cris, a la que (creo que) convencí para venir a verme, y que me dio un muñeco pequeñito de Barrancas que llevo colgado en las llaves.

Volví a casa a darme una ducha, y me fui para la radio. Aunque me había dicho Luis que llegarían a las 8 y yo llegué a las 20.05, allí la única que estaba era Azu, que se sorprendió al verme. Cuando llegaron, entró delante Luis, que disimula muy mal: "Ah, ya está aquí Azucena López, y Anita González. Oh, Anita González, qué haces aquí?". La reacción de Dani fue graciosa: "Ah, Azu y Anita... ANITA?"

Y como sabía que Lore vendría, pero pensaba que llegaría más tarde, me puse a preparar la cámara para hacer una foto de la cara que ponía al verme. Y en esas llegó... Así que en vez de la foto, hubo más abrazos. Aunque no sé, por su parte creo que esperaba más sorpresa... El programa lo podéis oír en el post anterior, aunque supongo que no está de más volver a poner el enlace:
http://hayalguienahi-radioritmo.blogspot.com/2010/04/programa-88-23-de-abril-de-2010-dejad.html. Y esta vez, las Pingüinerías son en directo!

Después de eso nos fuimos a cenar a la Brújula (o el Tirorí) y de allí íbamos a salir por Fuenlabrada, pero al único sitio que entramos estaba bastante muerto, así que nos fuimos a un sitio de salsa en Villapiojosa. Y tengo que reconocer que yo era algo reticente a ir allí, pero entre que el mojito estaba riquísimo y que hice amagos de bailar, me lo pasé bastante bien. Y ahora quiero apuntarme a clases de baile... Volví a casa a las 5 y cuarto, y por el camino fui hablando con Dani de su viaje a Turín (justo dentro de un mes).

El sábado me levanté prontillo, así que estuve todo el día cansada porque no dormí mucho. Me fui a ver a las niñas a la piscina, y a acompañar a mi padre a un recado. Llegamos a casa a comer, y estuve media tarde haciendo el vago hasta que mi vecina bajó a ponerme el pelo de color violín (aunque yo nunca he visto un violín morado).

Me di una ducha y fui con Lore a Aluche. Iba a dar la sorpresa a Carlos, y para eso me quedé con su amiga Raquel escondidas hasta que nos dieron un toque. Pensaba llegar y taparle los ojos, pero me vio antes de tiempo... Cenamos en un kebab en el que el camarero estaba en babia, y decidimos hacer un sinpa. El subidón de adrenalina fue brutal, aunque ahora tenemos que regalar un palestino a Carlos porque se dejó el suyo allí. Me fui con Lore hasta Fuenla en el búho, y allí cogí el metro a casa. Estaba cansada, y llegué a casa a eso de la 1 y media, sin saber qué planes tenía para el domingo por la mañana.

Al final los planes fueron quedar con Luis para despedirme, pero se le ocurrió que podía pasarme por clase y así ver a la gente el lunes. Por un momento me lo pensé, por eso de que aquí apenas voy a clase, y mucho menos si tengo que madrugar, y que allí no pintaba demasiado. Pero por ver a la gente, me decidí.

La tarde del domingo la dediqué a ir con las niñas al teatro, a ver Garbancito, donde niños y adultos hicimos de gallinas y de patos, y donde un par de críos se tuvieron que ir por los sustos que les dieron los gritos. Desde entonces, no me puedo quitar de la cabeza la cancioncilla: "Pachín, pachín, pachín, mucho cuidado con lo que hacéis. Pachín, pachín, pachín, a Garbancito no piséis..." Me despedí de las niñas, que esta vez no me hicieron mucho caso, y me llevó Rober a casa.

Creo que del que más me costó despedirme fue de Oscar, porque apenas le he visto y se fue el domingo. Y aunque bajé sólo para despedirme, acabé yéndome con mis padres a sacar a Kia y a tomarme un par de cañas.


No me acosté muy tarde, por eso de que el lunes madrugaría para ir a clase. Y cuando estábamos entrando fue cuando Luis me dijo que esa clase no era muy concurrida. De hecho, cuando entré los únicos interesantes eran Rache y Miguel. Y un poco más tarde llegó Jose. Con Rache hablé a través de notitas, y me propuso "una de nuestras clases de derecho del año pasado". Vamos, lo que viene siendo ir a tirarnos en el cesped, y no pude decir que no. Y un ratillo también se vinieron los tres. Y Luis aprovechó para despedirse rompiéndome mis vaqueros rotos...

Me fui a casa a eso de las 12 y pico, y estuve un rato con mi madre, comimos juntas y cuando ella se fue a trabajar me eché una siestecilla, de la que Carlos me despertó para ver cómo quedábamos. Fui a llevar a mi abuelo al parque, me di una ducha y me fui para el metro, que me estaba esperando allí. Dimos una vueltecilla y pasamos por el mercadona a buscar algo de merendar, y casi llegamos tarde a buscar a mi abuelo. Le dejamos en casa, y me fui a acompañar a Carlos al metro.

Pensaba que Lore pasaría por Móstoles para despedirse, pero los de su master se la liaron, así que me vine sin despedirme. También pensaba que quedaría con Rache para ir a tomar algo, pero su móvil se quedó sin batería, así que también me vine sin despedirme de ella.

Cené con mis padres, y no me fui muy tarde a dormir, porque mi vuelo salía hoy a las 6 y 25, así que he tenido que levantarme a eso de las 4. Me he despedido de mi madre, y mi padre me ha llevado al aeropuerto.

Y me he pasado la mitad del día durmiendo, o tirada. Luego he ido a comprar, y he quedado un ratillo con Eva, Sara y Andre. Y mañana más vale que haga buen tiempo, porque voy a comer al Valentino con Camino.
Reconozco que si por mí fuera, me hubiera quedado allí un par de días más, pero ahora que estoy aquí, me apetece vivir la vida de aquí. Total, a esto le quedan unos meses, y el tiempo pasa volando. Habrá que aprovechar...

Los mojitos del Habana 8

Dani bailando y yo haciendo que bailo

Dani y yo

Luis y yo

Delinqüentes: Raquel, Lore, Carlos y yo


Lore y yo

Carlos, Lore, Raquel y yo

lunes, 18 de enero de 2010

Otra de despedidas

A dos días de volver a Turín, creo que la parte esa de mí que estaba como loca empieza a desaparecer. Y es que ahora me toca volver a despedirme de los que ejemquieroejem (de algunos ya lo he hecho) y viendo cómo ando de tiempo, me temo que de otros me voy a quedar con las ganas. Aunque quizás sea mejor, viendo que estas están siendo más duras que las de septiembre. Hace ya cuatro meses no fueron tan escalonadas, no tuve tiempo de pensarlo detenidamente, y además tenía curiosidad por saber qué me iba a encontrar allí. Ahora sé qué me espera: la gente que he ido conociendo allí, algunos a los que he cogido muchísimo cariño, y una casa helada. Y unos cuantos días sin ordenador que me haga compañía. Y la duda de si volveré antes de septiembre, y de cuándo y por cuánto tiempo será.

La otra vez no lloré con las despedidas. Esta vez, estoy haciendo lo imposible por contenerme. Aunque alguno ya ha tenido que sufrir alguna de mis lloreras... Pero de momento, parece que voy aguantando. A ver cuánto dura...

lunes, 7 de septiembre de 2009

Despedidas personalizadas

Bueno, como lo prometido, o más bien lo pedido, es deuda, aquí está el post dedicado a esa gente a la que odio, aunque sea con cariño. Que conste que el orden de los factores no quiere decir que a los últimos os odie más, o os quiera menos... O sí...

De Cris ya me despedí hace un mes. Y aunque durante casi todo el año nuestra relación sea más a través de internet, ya que vivimos lejos, espero que vaya prontito a verme. Ya sabes que allí tienes un trocito de buhardilla, y cuando ya lo conozca yo, una guía turística.

Creo que de todos, eres a la que menos le digo que le odio, pero sabes que lo hago. Y que eres una de mis vips. Y que aunque esté a más kilómetros que de costumbre, estoy ahí. Total, ¿quién me iba a decir que cuando te conocí, cuando me pareciste una borde, acabarías convirtiéndote en mi mejor amiga? Quizás sea porque nos vemos dos o tres veces al año y no tienes que soportarme muy a menudo, porque la gente no suele aguantar tanto... Aunque pensándolo bien, quizás sea porque te invito a viajes como el de Tanzania...

Sé que piensas que te acoso, por eso de tener tropecientasmil fotos tuyas, y ahora tengo que seleccionarlas para decorar una de las paredes de mi nueva casa. Espero que no te importe.

La siguiente es Lore. Esa a la que tres líneas le parecen poco. La verdad es que lo comprendo. Después de pasar prácticamente todos los findes del verano juntas, sé que te voy a @#$%& de @#$%&. Ambas sabemos lo que eso significa. Y para los que no sepan idiomas: voy a echarla de menos, y... bueno, lo otro no voy a decirlo.

Sólo decirte que apareciste en mi vida por una de esas casualidades, por nuestro odio en común hacia el Señor Pato. Y es que aunque cuando empecé a hablar con vosotros creía que el mundo se me iba a venir encima (ahora mismo no cambiaba mi vida por la de antes). En ningún momento pensé que te convertirías en una de mis mejores amigas, ya que al principio sólo te iba a escribir para La Brecha. Pero poco a poco ese odio común, y no sólo eso, nos unió, y ahora se me van a hacer raros los findes sin ti, y sin ir a las montañitas del Liana a contarnos nuestra vida. Y a ti no hace falta que te diga que vayas a verme: ya en su momento tuve que hacer de angelito y de demonio para que compraras el billete, y de momento eres la única con fecha para ir a verme.

Y Rache. ¿Qué decir de la niña que se me ha quejado porque en las primeras entradas no la he mencionado? Pues que eres otra de mis vips, y que aunque no me creas cuando te digo que voy a echarte de menos, me temo que es verdad. Aunque te odie. Y aunque tampoco me creas, la mayoría de las veces es con cariño.

A ver si es verdad que eres la primera, la que estrene la buhardilla, y que te quedes unos cuantos días conmigo. Aunque para ser sincera, no sé si voy a echar de menos que me llames quejica aún cuando no me quejo. Pero siempre nos quedarán el msn y el skype, ya sabes...

¿Y qué decir de Isa? Ella ya ha tenido un pequeño espacio, ya que fue la que me encontró en las listas, y la que me dio la buena noticia.

Ella es la que sigue arriesgándose a quedar conmigo a pesar de la alergia que siente por mí. Porque cada vez que queda conmigo, le pasa algo. Pero siempre vuelve.

Y ella es una de las personas con las que me he dado cuenta de que no tienes que dejarte llevar por la primera impresión, ya que en esos momentos para nada pensé que le ejemcogeríatantocariñoejem.

Niña, ya sabes, si al final no te vas a Argentina (aunque ya sabes que si me pides consejo, te diré que te vayas), tienes un huequecito en Turín. Y no hace falta que lleves saco de dormir, tienes un colchón donde dormir. Ya sabes por qué lo digo.

Y bueno... sí es verdad que al último le odio más. Con odio, además. Mejor dicho, según el día. Señor Pato, qué decir de ti... Sé que vas a reirte de mí por haber escrito este post, porque no es a lo que os tengo acostumbrados... En realidad, nunca pensé el día que te conocí y que intenté matarte con un cuchillo y un tenedor terminaría invitándote a mi pueblo, ni que me invitaría a la radio tantas veces, ni que estarías en las dos celebraciones de mi cumple, ni que te utilizaría como traductor de italiano, ni que me dejarías contarte mi vida, ni que aguantarías mis neuras.

Aunque a veces me da la impresión de que eres tú el que me odia. Por ejemplo, cuando intentas ahogarme con un cojín.

Y bueno, aunque ya lo conozcas, si te apetece pasarte por Turín, aunque eso implique aguantarme un poquillo, prometo intentar no maltratarte (más que nada, porque he llegado a la conclusión de que salgo perdiendo). Y que sepas que yo sí pienso ir a Praga, aunque tenga que invadirte.

Por supuesto, hay más gente. Pero sois vosotros con los que más hablo, los que más soportáis mis neuras y mis nervios. Sois vosotros los que siempre estáis ahí, y a los que más ejemecharédemenosejem. Sí, lo reconozco, aún a riesgo de que esto me haga perder algo de mi reputación, porque encima queda por escrito. Pero es que cuando pienso en que tengo que despedirme de vosotros se me hace un nudo en la garganta. Os odio con cariño...

domingo, 6 de septiembre de 2009

Concienciándome...

El momento está ya cerca. Y es que desde febrero, cuando me enteré de qué nota tenía de cara al erasmus, desde que conté cuánta gente tenía por delante para ir a Italia, y desde que unos días más tarde aparecieron las listas definitivas, pero yo no encontraba mi nombre e Isa me dijo que me iba a Turín, no ha pasado tanto tiempo.

Durante estos meses he sabido que me iba, pero era algo lejano. Ahora sólo quedan unos días, el noveno día llegaré allí, sin conocer nada, aunque sí a alguien, y empezará la aventura.

Y es que llevar tanto tiempo sabiendo que este momento llegaría, pero que aún quedaba lejos, ha hecho que me conciencie de que me voy, de que dejo todo y a todos aquí. Pero no me había concienciado lo suficiente, y ahora, a sólo cinco días de despedirme de la mayoría de la gente, me siento algo sensible. Y es que por mucho que les diga que les odio, no voy a dejar constancia aquí de lo que siento de verdad, ya que luego podrían utilizarlo de prueba contra mí. Sólo diré que odio las despedidas, aunque sé que sólo es un "hasta luego".

Me han pedido que dedique, si no una entrada a cada uno, tampoco se conforman con tres líneas. Pero eso será otro día. Ahora, voy a ver si me conciencio un poco más.